077::: Centros católicos "de verdad"

En la edición del periódico La Razón del pasado 15 de octubre se publicó una entrevista a D. Juan Carlos Corvera,aparejador, miembro del movimiento de “Scouts de Europa” y presidente de la Fundación “Educatio Servanda” que promueve la construcción del Colegio Juan Pablo II en Alcorcón (Madrid). Según D. Juan Carlos será un colegio “católico de verdad”. Preguntado por el significado de tal afirmación, contesta lo siguiente: “Muchos colegios que hoy se declaran católicos lo son sólo de nombre. En el siglo XX la educación católica se basaba en el colegio de religiosos y la familia. Ambas están hoy en crisis. Muchas órdenes han envejecido y han perdido su visión fundacional. Engañan a los padres y transigen en Educación para la Ciudadanía, en temas bioéticos… Nosotros somos laicos de diversos movimientos, un recambio generacional con ideas claras y no nos importa que nos señalen”.

Siempre es grato conocer la existencia de nuevas iniciativas que promuevan la educación católica como, parece, es la intención de D. Juan Carlos. A la vez, resulta muy triste ver como, de nuevo, católicos agreden a otros católicos, haciendo irreconocibles las palabras del Señor: “por el amor que os tengáis los unos a los otros reconocerán todos que sois discípulos míos” (Jn 13,35). No encuentro mucho amor en las palabras de D. Juan Carlos. Ni siquiera un ligero eco de la afirmación de Juan Pablo II en la exhortación “Christifideles laici” cuando señalaba que hoy puede suceder que sean “los mismos fieles laicos quienes pueden y deben ayudar a los sacerdotes y religiosos en su camino espiritual y pastoral”. Lejos de ayudar o de situarse en los cánones de la corrección fraterna, D. Juan Carlos actúa con una soberbia y locuacidad impropias de quien todavía no ha aterrizado en el complejo mundo educativo. No diré que impropias de su edad, porque algunos a los cuarenta años parecen poseídos del impulso alocado de los veinte.

Los razonamientos para llegar a tan gratuita conclusión son ciertamente pintorescos. Los religiosos, según D. Juan Carlos, han envejecido. Sorprendente valoración de la ancianidad por quien toma el nombre de Juan Pablo II para su futuro colegio. Contrasta su desprecio con el mensaje de aliento que la Congregación para la Educación Católica en su Documento “Las personas consagradas y su misión en la escuela”, dedica en su conclusión a los religiosos: “las personas consagradas están llamadas a relanzar la pasión educativa viviéndola en la comunidad escolar como testimonio de encuentro entre diversas vocaciones y entre generaciones”. Se intuye en la afirmación de D. Juan Carlos la velada acusación de pérdida de catolicidad de los centros por tener menos religiosos y por la consiguiente incorporación de laicos. Paradójicamente, según su propia web, la Fundación Educatio Servanda tiene como visión: “ser referencia del refuerzo de los laicos a los religiosos en el liderazgo de la enseñanza” Luego si el problema de la falta de catolicidad no es que se hayan incorporado laicos a los centros, la pregunta resulta evidente ¿son acaso más católicos los laicos que todavía no ha contratado para su proyecto de colegio que los laicos que llevan 5, 10, 15, 20 años comprometidos con los proyectos educativos católicos de los centros religiosos? Pero ¿quién es este señor para expedir o retirar a nadie la condición de católico? ¿Con qué autoridad moral o con qué título se permite tales lujos? ¿Con el de Boy-Scout o con el de aparejador? ¿Sabe este señor cuantas décadas llevan los religiosos trabajando la misión compartida o el paso de la escuela de religiosos a la escuela de la comunidad cristiana?

Con todo, lo que ya parece intolerable es la afirmación de que engañan a los padres, acusación que parece sustentarla en el hecho de “transigir” con la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Una pregunta para D. Juan Carlos: ¿incluye en su acusación también a los colegios diocesanos (titularidad de los obispos) y a los del Opus Dei, que imparten EpC desde el primer momento como los colegios de religiosos? Pero hablando de engañar, ¿contará D. Juan Carlos a los padres por qué la Fundación Educatio Servanda fue constituida por la mercantil “Construcciones Coryasoc, S.L” (Orden ECI/4161/2006, BOE, 11-1-07)?¿Quizá por aquello de construir el reino de Dios en la tierra? ¿O tendrán que acudir más exactamente a la web cycconstrucciones.com donde Educatio Servanda figura como parte de su “obra social”?¿Les desmentirá D. Juan Carlos la información que circula en la red según la cual es el accionista mayoritario, administrador único y director general de la referida mercantil?.

En su pasada de frenada, D. Juan Carlos llega al tercer pueblo y afirma ser un recambio generacional con ideas claras “y no le importa que le señalen”. Pues una muestra. En su web afirma como misión de la Fundación la de “contribuir mediante la educación a la transmisión de los valores del humanismo cristiano a las generaciones del tercer milenio”. Sin embargo, entre los fines de su Fundación que figuran en sus estatutos y se describen en la orden de inscripción en el registro están: colaborar, investigar, promover, potenciar o fomentar todo tipo de iniciativas dentro del ámbito educativo y pedagógico, en especial, aunque no exclusivamente, aquéllas que desarrollen métodos innovadores tanto en la enseñanza reglada como en la educación en el tiempo libre. ¿Ideas claras? Una preguntita, D. Juan Carlos ¿dónde engaña usted a los padres: en la web o en el registro de fundaciones? Y hablando de claridad y de su refuerzo a los religiosos en su labor educativa ¿dónde están los religiosos de su futuro centro? Porque la web de la Fundación lo más que dice es que trabajan juntos laicos y sacerdotes diocesanos. ¿Pero quiénes? Se dice, se comenta que son los “Discípulos de los Corazones de Jesús y María” que es un Instituto Religioso Clerical católico de derecho diocesano, erigido definitivamente en el año 2002. ¿Y cómo se sabe? Pues todo son rumores, porque lo cierto es que en la web de los Discípulos parece ser que lo decía en el apartado de “Obras Apostólicas”, pero, a día de hoy, no aparece vinculación alguna. Y en el Patronato con el que se constituyó Educatio Servanda tampoco figuran, como sí lo hace FERE-CECA cuando constituye una Fundación. Vamos, claridad a raudales. ¿Por qué se esconden? ¿Les importa o no que les señalen?

El proceder de este señor parece más bien sacado de esas técnicas de marketing agresivo, en las que se descalifica al competidor para ganar clientela. Aunque no creo que por esto en concreto le concediesen el “Premio al Directivo Plus del año 2006”. ¿Quién le puede estar dando alas a este señor para obrar así?

La Sagrada Congregación para la Educación Católica, en el documento antes citado, señalaba que “la Iglesia está agradecida a cuantos consagran su propia existencia a la misión fundamental de la educación y de la escuela católica. Y confía que otros muchos, con el auxilio divino, reciban el carisma y acojan generosamente la apremiante llamada a unirse a ellos en la misma misión”. Aunque no lo pone fácil, no dudo de la noble determinación de D. Juan Carlos. De momento parece lleno de buenas intenciones y loables deseos por ofrecer, en su futuro colegio, una educación católica “de verdad” lo que, al menos, ya le garantiza poder ser candidato al Premio Nobel de la Paz. Cuando llegue el momento de comprobar los resultados (¿qué tal tras 10 años de funcionamiento?) podrá, llegado el caso, acudir a las palabras reconfortantes de la Congregación para la Educación Católica, que ya en 1977 señalaba en el documento La educación católica: “no hay que desanimarse por fracasos aparentes o reales, porque los elementos que influyen en la formación del educando son múltiples y, muchas veces, los resultados se logran a largo plazo”. Animo, D. Juan Carlos.

Jose A. Poveda González
Abogado de Escuelas Católicas, en Religión Digital